11.30 pm (3.30 pm hora local)… El aeropuerto de Costa Rica… Fue un sitio bastante curioso… dado que tenía bastante tiempo porque mi avión salía a las 7.15 pm con destino a Managua decidí aventurarme y ver qué había por allí.
En mis andanzas descubrí el “Bar de Fumado”…. Vamos el Bar de Fumadores del Aeropuerto… aunque la verdad es que sólo con el nombre parece cualquier otra cosa, ¿verdad?
Después pasé a conectarme a Internet para pasar el rato, me senté en el suelo en una salita que había donde el Food Court. Al poquito un señor se sentó a mi lado, muy majete, por cierto… Un profe de inglés en Madrid que estaba con un grupo de españoles haciendo unas rutas por los parques naturales de Costa Rica viendo los pajaritos… Como podéis imaginar acabé hablando con todo el grupo que estaba allí y nos estuvimos dando consejos sobre próximos viajes, sobre el actual y cositas variadas. A la vez había una pareja que recientemente habían pasado por Nicaragua en lo que yo opino que era su Luna de Miel, pero quizás me equivoque. Esta pareja me recomendó que visitara la zona sur de Nicaragua porque hay unos volcanes espectaculares y, como dato añadido, hay una ONG que trabaja enseñando inglés a niños nicaragüenses cerca del volcán en cuestión. Entre todas estas conversaciones apareció un chico pidiéndome amablemente si podía usar el ordenador porque tenía que buscar el número de teléfono de su colega en USA porque iba ahora para allí, había estado en un campamento aprendiendo castellano y en un mes… aprendió un montón, pero bueno… una vez conseguido el teléfono y una breve charla con mis compañeros de asiento se fue.
Finalmente a las 6.45 pm (hora local) decidí trasladarme a mi puerta de embarque, sita al lado del Bar de Fumado.
03.00 am (Día 2; hora local 7.00 pm) Frente a la puerta de embarque… No había mucha gente, tan sólo un grupo de chicos y chicas extranjeros que no lograba muy bien ubicar de donde eran, aunque mis apuestas se dirigían hacía Brasil no estaba plenamente segura. La hora de embarque era las 6.45 pm (hora local) y supuestamente despegábamos a las 7.15 pm. Pero no fue así, y tras haber hecho una fila más para embarcar… todos los viajeros estábamos hacinados en un autobús muriéndonos de deshidratación y de cansancio (en mi caso) que no arrancó hasta las 7.30 pm. El aburrimiento fue tal que hasta el grupo de brasileños (ya confirmado) se cansó de hacer el idiota.
Nos llevaron hasta donde estaba el avión, cuando ya pensábamos que nos iban a soltar para montarnos en el las puertas del autobús no se abren, así que nos dejan en la sauna otros quince minutos, tras los cuales llegó un chico que amablemente nos dijo que la Sobrecargo del vuelo no podía volar con nosotros porque llegaba tarde de su vuelo anterior y se le habían acabado las horas y no podía volar más (¡yo que pensaba que eso sólo ocurría en el mundo del transporte por carretera!!!!). Conclusión: Nuestro despegue se iba a demorar una hora y media!!!!!!!!!!
Al descubrir esto decidí que tenía que avisar a la persona que iba a estar esperándome en el aeropuerto de Managua, así que llamé a todos mis contactos en Nicaragua al taxista de confianza, a Lorena (mi compañera de curso ERU y superiora/jefa en esta misión) y a mis contactos de la Delegación allí, pero lo único que conseguí fue no poder avisar a la persona que me venía a recoger… así que esa pobre persona esperaba que llegase justo a la hora en la que yo supe que tenía que esperar una hora y media más en San José.
La compañía aérea decidió compensarnos… pero claro… no iba a ser ningún descuento, ni un viaje gratis, sino que la compensación iba a ser una maravillosa hamburguesa y su soda correspondiente…. ¡con lo que me gusta esa comidita! Mientras esperábamos a la compensación el ambiente se iba caldeando poco a poco, los brasileños se compraron vodka en el tuttifrutti y yo me hice nuevas amigas de conversación... Esta vez acabé hablando con una monjita de origen mejicano que venía de Perú y ahora iba a Managua y con una chica de León que tenía 27 años, dos niños (uno de 8 y otra de 6), a los que llevaba más de una año y medio sin ver porque estaba trabajando como interna en Marbella. Tan sólo imaginad mi cara al conocer su historia y compararla con la mía… Dos personas de la misma edad y con vidas tan diferentes.
06.00 am del día 2 (hora local 10.00 pm) La sobrecargo llegó y pudimos volver al “sauna-bus” con nuestras hamburguesas, tras haber hecho la correspondiente fila para “embarcar” una vez más. Llegamos al avión y pudimos montar en el, otra vez última fila y ventana… aunque esté era como un autobús de tamaño e íbamos poquita gente. Guardé mi hamburguesa para comerla tras el despegue, las patatas no llegaron ni al avión y comencé a hablar con las chicas que tenía delante (como bien podréis imaginar) que resultaron ser el equipo de billaristas de Venezuela que iban a competir a Managua.
Tras el despegue degusté mi hamburguesa, no tenía tan mala pinta, ¿no?
7.30 am del día 2 (11.30 pm) Sin ningún tipo de incidente aterrizamos en Managua, paso por el control de pasaporte (una fila más) y voy a recoger mi maleta a la cinta transportadora… Todo esto envuelta en una capa de sudor pegajoso porque en el aeropuerto de Managua ahorraron bastante con el aire acondicionado y no veáis el calorcito que hace en esta tierra.
Contra todo lo esperado mi maleta llegó, salió de las últimas, pero llegó. Ahora me quedaba averiguar cómo iba a identificar a la persona que me estaba esperando, pero fue facilísimo hacerlo, al igual que pasar el último control de aduana, tras su correspondiente fila, por supuesto. Una vez en la pickup pude sentirme tranquila y decir…. “he llegado”
En el camino al hotel descubrí que los semáforos prácticamente no existen, que si existen hacen como si no existieran y claro... como consecuencia de esto acabé viendo un accidente y su correspondiente atención sanitaria. Tras media horita má o menos llegué al hotel…
8.30 am del día 2 (00.30 am) El amable joven de la entrada me lleva a mi habitación, me entrega los mandos del aire acondicionado y de la televisión y me deja sola… Pensaba que este momento no iba a llegar nunca, pero llegó y además me encontré con una gran sorpresa: un globo de bienvenida, una tableta de chocolate, una bolsita de gominolas y una carta de ánimo de mi compañera de misión.
Tras llamar a los personajes cercanos para decirles que había llegado sana y salva, pero con muchísimo retraso decidí abrir mi maleta... fue la última odisea porque en Madrid los mozos plastificaron la maleta a conciencia, pero lo conseguí.
9.30 am del día 2 (01.30 am) Me meto en el sobre, enciendo la tele, busco los canales que me interesan, programo la televisión para que se apague a los 45 minutos y duermo….

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